ARTÍCULO DE USUARIO: Campamento militar en una prisión – Parte 2

ARTÍCULO DE USUARIO: Campamento militar en una prisión – Parte 2

de Noticias Recon

20 octubre 2020

dutchpupmomo cogió un avión a Berlín para pasar un fin de semana en un campamento de juegos de rol dentro de una prisión fetichista. En la Parte 1, nos contó el viaje hasta el campamento y lo que se encontró allí, ahora en la Parte 2, vas a ver qué es lo que sucedió allí y cuál es el impacto que tuvo todo eso.

El prisionero llegó tan rápidamente como se fue, pero pude oír cómo golpeaban sus cadenas el cemento de la celda cuando le empujaron dentro. Eso es lo que pasa con las celdas de cemento, no se puede ver casi nada, pero se puede oír todo, y cuando digo todo, me refiero a todo, con una claridad total. "Date la vuelta," le ordenaron, "Enseña los pies". Más ruidos de cadenas arrastrándose por el cemento, y luego, de repente, silencio. Yo tenía miedo hasta de respirar. Antes de respirar, oí el latigazo de una fusta, y un grito tan fuerte que os juro que hasta sentí yo la fusta. Se lo hicieron un par de veces. "Gracias, Señor', dijo el prisionero. El guardián le escupió y después se fue caminando por delante de mí celda. Por error entablé contacto visual con el guardián. Se detuvo y me miró profundamente a los ojos. "¿Quieres ser el siguiente tú, chico?", conseguí decir, "No, por favor, Señor". Se rio entre dientes y se marchó. Podíamos oír todas las pisadas, a través del chirrido fuerte de la puerta de acero cerrándose de golpe otra vez. Entonces nos quedamos solos.

¿Recordáis lo que dije sobre mantener el personaje que te daban? ¿Y recordáis lo que dije sobre esperar? Las cosas no se pusieron más fáciles. Seguía esposado y aterrorizado por la sesión de latigazos – que solo había oído, pero me imaginaba cómo debía ser – todos los reclusos estábamos solos y juntos a la vez, uno al lado del otro. Como soy extrovertido, no pude resistirme e intenté decir algo. "¿Qué tal estás?", le pregunté al tío que acababa de recibir los latigazos. Con una voz fantasmal me dijo, "¿cómo crees que estoy?". Todos nos reímos entre dientes; al menos se había roto el hielo. A partir de entonces, aunque seguíamos sin poder vernos unos a otros, nos pusimos a hablar y a conocernos unos a otros – nuestros fetichismos, lo que esperábamos que pasase y que no pasase en el campamento. Creamos una unión. Lo más peculiar, en mi opinión, es que ninguno de nosotros tenía ningún interés en saber los nombres de los demás; quizás queríamos mantener el personaje como se debe. Sin embargo, nos pusimos motes unos a otros, usando los países de los que procedíamos, y nos quedamos con ellos durante toda la experiencia. Yo era Holanda, después estaba Suiza, Alemania, y Finlandia. A veces, oíamos ese chirrido de la puerta otra vez, se nos paraba el corazón y nos callábamos inmediatamente. Los guardianes venían y nos excitaban un poco, jugaban con nosotros, pero no sabíamos quién iba a ser el siguiente. En lo que se refiere a mí, ¡no sabía si quería o temía ser el siguiente! No obstante, mi corazón llevaba latiendo rápidamente desde hacía horas. Después volvíamos a ponernos a hablar. La verdad es que, nunca he experimentado una unión con alguien que sea parecida. Esas impresiones se quedan grabadas para siempre. Los guardianes no nos sacaron de las celdas hasta esa noche, para la primera sesión de juegos, y entonces es cuando vimos nuestras caras por primera vez.

Arrastramos nuestras cadenas al ir avanzando, rápidamente vimos lo grande era la mazmorra – nuestro hogar ese fin de semana – en serio, era muy grande. Aunque solo nos vimos rápidamente, ya que nos pusieron en fila inmediatamente, uno al lado de otro, diametralmente enfrente de los guardianes, en lados opuestos. En ese momento, hicieron que el intercambio de poder se sintiese con todo su esplendor, de esa forma, solo utilizando el silencio. Estábamos de pie, encadenados e indefensos, mientras se regocijaban con las vistas que tenían, sabiendo que tenían un control total sobre nosotros. Luego, Master Chris nos explicó las reglas del campamento, y eran muy simples: obedece y todo irá bien, desobedece, y, bueno, Master Chris ni terminó la frase como esperábamos que lo hiciese. Cogió el prisionero que estaba en el extremo izquierdo, le metió en el cepo, cerró el candado, y literalmente le rapó la cabeza delante de nosotros. Me quedé con la boca abierta. Me sentí completamente indefenso, y sabía que tenía que obedecer.

Avancemos un poco en el tiempo. Aunque dormir en la celda de una prisión y con el uniforme es una experiencia impresionante en sí misma, tengo que decir que, para mí, la parte más sobresaliente fue despertarme. Está claro que dormí bien, pero despertarme así, en la celda de una prisión con el uniforme de prisionero puesto; se me puso dura inmediatamente. No hay ninguna otra manera de describirlo. Los guardianes nos trajeron el desayuno a las celdas. Hablamos entre nosotros un poco, disfrutando del ambiente relajado de esa mañana. Y después comenzó el interrogatorio.

Uno por uno, los guardianes nos llevaron a la sala de los interrogatorios para hacernos preguntas sobre nuestro "delito" (formaba parte todo del juego de rol). Pero esperar tu turno era casi tan intenso como el interrogatorio. ¿Por qué? ¿Recordáis lo que dije sobre esperar? ¿Ah, y recordáis lo de oírlo todo? Imaginaos lo que es esperar, en una celda, y oír el eco de todo tipo de gritos. La mente llega a lugares insospechados, la verdad. Era como tener un subidón constante de miedo y excitación, que se mantenía vivo por los pensamientos de qué demonios estaba sucediendo en esa sala, y de ¿qué me iba a suceder a mí? En ningún momento los guardianes nos dejaron solos a los que estábamos esperando. Les pertenecíamos tanto a ellos para jugar con nosotros como la persona que estaba siendo interrogada. Básicamente éramos sus juguetes, te hacía sentir como un objeto, a mí todo eso me la puso muy dura. Uno de los juegos consistía en ver quién era capaz de estar de pie durante más tiempo con harina sobre sus pies y cadenas pesadas sobre sus hombros, sin mover la harina. Si perdías o desobedecías, te mandaban a la celda de privación sensorial, completamente a oscuras y en el más absoluto silencio. Acabé allí una vez y es difícil de describir. Tus pensamientos son muy intensos cuando no hay nada con lo que entretener a tus sentidos. Parecía que hubiese pasado horas allí. Pensé en mi vida como si estuviesen poniéndome una película, pensé en mis experiencias morbosas, pensé en lo cachondo que estaba, después pensé en los años de la uni, y después en mis experiencias morbosas otra vez – sin parar. Cuando salí, ¡me dijeron que había estado allí 15 minutos!

Ahora me gustaría contaros qué pasó en la experiencia del interrogatorio, pero, la verdad, ¡nunca había hecho algo parecido! Master Chris solo me miró cuando me llegó mi turno, y yo debí poner una expresión de caradura. Solo me dijo que tenía la pinta suficiente como para ser culpable, y empezaron directamente con el castigo. Aunque no puedo decir que fuese un castigo tan grande para mí, sino más bien una fantasía hecha realidad. Vi que Master Chris revisaba mi formulario para la prisión. Los guardianes me ataron al banco para follar, me hicieron agacharme, y me metieron un plug de electro inmediatamente (creo que puede ser mejor que el sexo) y básicamente me dejé llevar. Me hicieron sobrepasar mis límites, pero la sensación fue alucinante.

Como ya había pasado la parte intensa del juego de rol, y ya habían jugado conmigo un montón, creo que merece la pena compartir con vosotros lo que creo que fue mi parte favorita del campamento. Os doy el contexto: siempre he querido tener una capucha de pup hecha de rubber que solo hacen en Blackstyle, sabéis, ¿la que es de rubber negro muy grueso? (para vuestra información, el espacio mental que se crea es flipante, ¡es como darte un chute de poppers!). Bueno, les llamé antes de mi viaje y les pedí que me hiciesen una a medida, pero en la tienda me dijeron que tenía que ir en persona para que pudiesen medirme la cabeza. Se lo había dicho a Master Chris, y esperaba que me dejasen salir antes para poder ir a la tienda antes de que saliese mi vuelo, pero Master Chris había preparado un plan mejor. Después de los interrogatorios, los guardianes me recogieron, me esposaron otra vez y me sacaron de la mazmorra. "¿Qué está sucediendo?" pregunté yo, me respondieron "Visita de prisionero, tienes que ir a una tienda, ¿no?" Fuera, vi un coche, con uno de los guardianes en el asiento del conductor. El guardián que me custodiaba me metió en los asientos de atrás, yo seguía vestido con el uniforme y esposado, le dio las llaves de las esposas al conductor, y me dijo "¡Que lo pases bien!". Ah sí, pasó exactamente como os lo cuento, y tengo las fotos para probarlo. Fuimos en coche por todo el centro de Berlín, y después llegamos a Blackstyle, con todo el uniforme puesto y con las esposas, y me midieron la cabeza así. Al personal de Blackstyle les encantó, y a mí también. El momento más divertido probablemente fue cuando la chica que me había tomado las medidas me dijo, "ahora vas a tener que firmar este formulario, ¡pero no sé cómo lo vas a poder hacer!". Lo conseguimos, aunque fue un poco difícil. Para completar la experiencia, hasta compramos algunas cosas en Getränke, y después volvimos al campamento de prisioneros. No podía dejar de sonreír.

Antes de que llegásemos ya había empezado a oscurecer, y todo el rollo se había relajado, ya no había protocolos, y algunos de los reclusos estaban nadando en el lago que había al lado, y el atardecer fue muy bonito. Cocinamos algo todos juntos y nos sentamos a comer y a disfrutar de la última noche. Fue uno de los momentos de mayor relajación de todo ese verano. Si querías jugar, podías hacerlo – seguíamos disponiendo de este espacio de juegos enorme (en serio, era muy grande). Si no querías jugar, podías quedarte ahí relajado tomándote algo. ¡Yo personalmente hice las dos cosas! Fue una forma genial de finalizar el fin de semana. El día siguiente, al ponerme a limpiar y a recoger mis cosas, me invadió un gran sentimiento de realización personal. Había sido una experiencia muy excitante. Sentí tantas cosas, hice realidad varias fantasías, hice nuevos amigos que voy a conservar toda la vida, y me fui con un montón de historias que contar. Por eso, para responder a mi propia pregunta: ¿Cómo acabé allí? ¡Porque quise, y estoy contento de que fuese así! Me muero de ganas de que llegue el año próximo. Tanto, que hasta le he ayudado a Master Chris a organizar el siguiente campamento; ¡de recluso a organizador (aunque sigo siendo recluso también) en un solo año!

Las últimas palabras que quería compartir sobre el campamento es que me gustaría señalar el interés que tiene Master Chris en la seguridad y en el respeto de los límites, mientras que exploras tus fantasías. Incluso cuando estaba asustado, eso no quería decir que no me sintiese seguro, de hecho, nunca me he sentido más seguro en una sesión BDSM. ¿Recordáis a aquel chico al que le raparon la cabeza? Lo escribió en su formulario entre sus fantasías, y Master Chris lo incluyó en el campamento para que todos lo disfrutásemos, al igual que también incluyó el rollo electro para mi fantasía. Me considero afortunado de haber podido explorar mis fetichismos únicos y específicos en un entorno tan seguro, y a la vez hice algunos amigos. Si quieres venir a uno de los próximos campamentos, ponte en contacto conmigo o con Master Chris aquí en Recon.

¡Cuidaos y seguid siendo morbosos!

*lame y mueve el rabo*

dutchpupmomo

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